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Debates | Inteligencia artificial generativa: un debate estructural

El debate sobre inteligencia artificial generativa suele moverse entre la fascinación y la alarma. Pero, ¿qué nos dicen los datos sobre quién la está utilizando realmente en Europa?

Un reciente working paper de Eurofound —Adăscăliței, Dragoș (2026), Who Uses Generative AI? Patterns and Inequalities Across the EU, Working Paper WPEF26003— ofrece una radiografía comparada de la UE en 2025 a partir de datos de la encuesta ICT de Eurostat.

La cifra agregada es relevante: el 32,7 % de la población ha utilizado IA generativa en los tres últimos meses. Sin embargo, la media esconde una realidad mucho más compleja.

Primero, el uso privado supera claramente al profesional. La experimentación individual avanza más rápido que la integración organizativa. Esto plantea una cuestión clave para empresas y administraciones: la gobernanza interna de la IA va por detrás de las prácticas reales de las personas.

Segundo, la brecha educativa es estructural. Las personas con estudios universitarios o superiores (grado, máster, doctorado o formación profesional de grado superior) utilizan IA generativa con una frecuencia muy superior a quienes tienen niveles educativos básicos o secundarios, y en el uso profesional la distancia es aún mayor. La IA no se está difundiendo sobre una base homogénea, sino que se superpone a jerarquías educativas ya existentes. No es solo una herramienta tecnológica: es también un factor potencial de redistribución de oportunidades en el mercado de trabajo.

Tercero, el uso profesional está fuertemente concentrado en ocupaciones TIC. Incluso en países con adopción general moderada, los perfiles tecnológicos presentan tasas muy elevadas. La arquitectura digital del trabajo no afecta por igual a todos.

Y cuarto, la dimensión generacional es contundente: más del 60 % de jóvenes entre 16 y 24 años ha utilizado IA generativa, frente a porcentajes muy reducidos en cohortes mayores. Esto anticipa transformaciones profundas en competencias, dinámicas organizativas y expectativas profesionales.

La pregunta ya no es si la IA generativa está entrando en el mercado de trabajo. Lo está haciendo. La cuestión es cómo se está distribuyendo su uso, qué desigualdades puede amplificar y qué marcos de gobernanza necesitamos para evitar que la innovación tecnológica se traduzca en nuevas brechas.

La radiografía europea invita a pensar la IA no solo como tecnología, sino como infraestructura social del trabajo.

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