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Apuntes | La irrupción de la IA en la universidad: ¿cómo evaluamos la docencia en entornos digitales?

La irrupción de la IA generativa está obligando a revisar un aspecto poco tratado en la universidad: cómo evaluamos la docencia de profesionales jurídicos, especialmente en entornos digitales como la UOC.

El reciente informe AI Fluency Index (Anthropic, 2026) introduce una idea sugerente: la competencia en IA no consiste tanto en usar la herramienta como en saber interactuar críticamente con ella. Formular objetivos precisos, contextualizar problemas, iterar resultados, verificar razonamientos o mantener criterio propio, aparecen como indicadores de “fluidez” profesional.

Esto tiene implicaciones directas para la docencia jurídica. Tradicionalmente, el valor del profesorado profesional se ha asociado a su experiencia práctica y dominio técnico. Hoy ese estándar sigue siendo necesario, pero ya no suficiente. Enseñar Derecho implica también enseñar a trabajar con información mediada por sistemas algorítmicos sin perder rigor interpretativo, responsabilidad profesional ni autonomía crítica.

En universidades en línea esta cuestión es especialmente visible. El estudiantado ya utiliza IA para redactar textos, explorar jurisprudencia o estructurar argumentos. Evaluar la calidad docente exige entonces observar si el profesorado integra estas herramientas con criterio pedagógico: ni prohibición defensiva ni aceptación acrítica, sino uso reflexivo orientado al aprendizaje profundo.

El estudio también apunta a una dimensión institucional relevante. La competencia en IA no es solo técnica, sino cultural y organizativa. Afecta a la formación docente, a los sistemas de evaluación universitaria, al diseño de actividades y, en última instancia, a la manera en que se construye hoy el conocimiento jurídico.

Probablemente, este sea uno de los debates docentes más fundamentales a corto plazo: cómo formar juristas capaces de trabajar con inteligencia artificial sin diluir la autonomía crítica ni la responsabilidad profesional que caracterizan al Derecho. El reto no es tecnológico, sino pedagógico e institucional.

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