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Apuntes | La inteligencia artificial y la reconfiguración del trabajo profesional: organización y valor en transformación

La inteligencia artificial no está obligando solo a cambiar cómo se presta el trabajo profesional, sino también cómo se organiza y cómo se valora.

En un artículo reciente en The Wall Street Journal, Rita Gunther McGrath plantea con claridad algo que muchos despachos y firmas profesionales ya están percibiendo en la práctica: la IA ha roto definitivamente la equivalencia entre tiempo, esfuerzo y valor. Cuando tareas que antes requerían horas —revisión documental, análisis jurídico, preparación de informes— pueden resolverse en minutos, la facturación por horas deja de ser un indicador razonable del valor aportado.

Pero el texto va más allá de la crítica. La IA no solo cuestiona cómo cobramos, sino cómo nos organizamos. Mantener el modelo horario genera incentivos perversos: penaliza la eficiencia, desincentiva el uso transparente de tecnología y dificulta la adopción de modelos realmente centrados en el cliente. Frente a ello, McGrath apunta alternativas concretas —precios por proyecto, tarifas fijas, modelos de valor o esquemas híbridos— que exigen algo más exigente: definir con precisión qué ofrecemos, qué riesgo asumimos y dónde reside nuestro verdadero diferencial profesional. Aquí conecta directamente con otra idea que viene señalando Genís Roca: la desaparición progresiva de los aprendices. Si la IA absorbe las tareas rutinarias que tradicionalmente hacían pasantes y perfiles junior, el problema ya no es solo de facturación, sino de reproducción del conocimiento profesional. ¿Cómo se aprende el oficio cuando desaparecen los trabajos intermedios? ¿Cómo se forma criterio, responsabilidad y visión estratégica si el acceso al “hacer” se reduce drásticamente?

El desafío para los despachos de abogados —y para muchos otros servicios intensivos en conocimiento— es, por tanto, doble. Repensar el modelo de precios, pero también el modelo organizativo y formativo. La IA desplaza el valor hacia el criterio experto, la toma de decisiones y la asunción de responsabilidad. Y eso obliga a rediseñar carreras profesionales, estructuras internas y relaciones con los clientes. No estamos ante un ajuste técnico, sino ante un cambio estructural. La pregunta ya no es si la facturación por horas sobrevivirá, sino qué modelo profesional queremos construir en la era de la IA.

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