Inteligencia artificial

  • Pensar en voz alta | La paradoja de la sociedad que lo cuantifica todo: ¿Estamos midiendo aquello que realmente importa?

    La entrada analiza la paradoja de una sociedad que mide, clasifica y evalúa más que nunca, pero que no siempre comprende mejor aquello que pretende valorar. A partir de Diane Coyle, Daniel Innerarity y Alain Supiot, el texto conecta economía digital, inteligencia artificial, trabajo, universidad y legitimidad institucional para plantear una cuestión central: qué ocurre cuando los indicadores dejan de ser instrumentos y empiezan a sustituir los fines que debían servir.

  • Apuntes | El Vaticano entra en el debate sobre la inteligencia artificial

    La publicación de Magnifica Humanitas, la primera encíclica del papa León XIV, sitúa al Vaticano en el centro del debate sobre la inteligencia artificial. El documento aborda cuestiones como la dignidad humana, la transformación del trabajo, la concentración de poder tecnológico, la gobernanza de los sistemas digitales y los riesgos asociados a una creciente dependencia de infraestructuras algorítmicas. Más allá de su dimensión religiosa, la encíclica resulta especialmente interesante porque conecta con preocupaciones que también aparecen en la Unión Europea, la OCDE, el Consejo de Europa o Naciones Unidas. Esta entrada analiza el contenido de Magnifica Humanitas y reflexiona sobre el significado de esta convergencia institucional en torno a los desafíos sociales, políticos y jurídicos de la inteligencia artificial.

  • Apuntes | El proyecto de Ley Orgánica sobre buen uso y gobernanza de la inteligencia artificial

    El Gobierno aprueba el Proyecto de Ley Orgánica para el buen uso y la gobernanza de la inteligencia artificial, la norma destinada a organizar en España la aplicación del Reglamento europeo de IA. El texto regula autoridades supervisoras, régimen sancionador, sistemas prohibidos, uso de IA en el sector público estatal, delegado de IA y sandboxes regulatorios. Aunque el AI Act ya está en vigor y es directamente aplicable, el proyecto pretende adaptar la estructura institucional española al nuevo ecosistema europeo de gobernanza algorítmica. La futura norma deberá superar todavía la tramitación parlamentaria en un contexto de fragilidad política.

  • Apuntes | De la automatización al poder algorítmico: la visión de la OIT sobre la IA y el trabajo decente

    La inteligencia artificial ya no aparece solo como una herramienta tecnológica, sino como una infraestructura capaz de reconfigurar el trabajo, la autonomía profesional y la distribución del poder en las relaciones laborales. El informe de la OIT para la Conferencia Internacional del Trabajo de 2026 sitúa el debate más allá de la automatización y lo conecta con gobernanza algorítmica, desigualdad, vigilancia digital, calidad del empleo y democracia en el trabajo. La organización defiende que los efectos de la IA no están predeterminados por la tecnología, sino por las instituciones, el diálogo social y la capacidad de construir marcos de gobernanza capaces de proteger derechos y preservar la capacidad de decisión humana en entornos digitalizados.

  • Debates | De la gestión algorítmica al poder algorítmico

    La publicación del Convenio Marco del Consejo de Europa sobre inteligencia artificial, derechos humanos, democracia y Estado de derecho marca un cambio relevante en la construcción jurídica de la IA en Europa. La entrada analiza cómo este primer tratado internacional jurídicamente vinculante sobre inteligencia artificial se diferencia del Reglamento (UE) 2024/1689 (AI Act) y por qué su impacto puede ser especialmente significativo en el ámbito laboral. Frente a una lógica centrada exclusivamente en riesgos tecnológicos y compliance, el Convenio introduce una mirada más amplia vinculada a derechos fundamentales, transparencia, control humano, responsabilidad y distribución del poder en organizaciones digitalizadas. El texto examina el contenido de sus principales artículos y su conexión con la gestión algorítmica, la automatización de decisiones, la opacidad de sistemas híbridos humano-algorítmicos y la transformación del poder de dirección empresarial. También aborda cómo el Convenio puede influir indirectamente sobre empresas privadas a través del AI Act, el RGPD, el ET, la negociación colectiva y la interpretación judicial. La cuestión ya no es únicamente qué decisiones automatiza la IA, sino cómo determinadas arquitecturas digitales reorganizan autoridad, control y capacidad efectiva de impugnación en las relaciones laborales.

  • Apuntes | Inteligencia artificial y trabajo: qué está cambiando realmente

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    La entrada analiza el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo a partir de tres textos recientes: “AI and Jobs: Limited Disruption So Far” de Morgan Stanley (14 de abril de 2026), el artículo “Tu trabajo se va a transformar. ¿Estás listo para el cambio?” de Lino Cattaruzzi, presidente de Google Iberia (15 de abril de 2026), y el informe “What 81,000 people told us about the economics of AI” de Anthropic (22 de abril de 2026). A partir de su lectura conjunta, se identifican tres planos que no avanzan al mismo ritmo: unos datos agregados que apuntan a un impacto todavía limitado en empleo y productividad; un discurso empresarial que anticipa una transformación profunda centrada en la capacitación; y una experiencia del trabajo que combina aumentos de productividad con mayor incertidumbre. Se incorpora además evidencia reciente recogida por Fortune, basada en estudios del National Bureau of Economic Research, según la cual cerca del 90 % de las empresas no detecta efectos relevantes de la IA en productividad o empleo, pese a su adopción, lo que remite a la paradoja de Solow. La entrada desplaza el foco desde el impacto hacia la organización del trabajo y plantea que la cuestión central no es solo qué cambia, sino quién define cómo se interpreta ese cambio, en un contexto en el que el debate público está siendo liderado por grandes tecnológicas.
    Clave: Más que el impacto de la IA, lo relevante es quién fija las reglas bajo las que se organiza el trabajo

  • Debates | Inteligencia artificial y ejercicio de la abogacía: cuando el modelo importa

    El artículo “The AI Future of Law Is Already Here — It’s Just Not Evenly Distributed” (Robert Diab, 6 de abril de 2026, Slaw) analiza el impacto real de la inteligencia artificial en la abogacía a partir de la experiencia de un abogado de Nueva York especializado en asesoramiento a startups. El texto muestra cómo el uso intensivo de modelos de lenguaje permite automatizar la redacción de contratos y documentos jurídicos mediante prompts extensos y sistemas de instrucciones reutilizables, reduciendo tiempos de trabajo de horas a minutos. Sin embargo, el propio artículo subraya que esta transformación no es generalizable. Su alcance depende del tipo de práctica jurídica. En entornos como el europeo, donde el Derecho se articula en torno a procedimientos, argumentación situada y límites jurídicos como el secreto profesional o la protección de datos, el impacto de la IA es más limitado. Clave: la inteligencia artificial no transforma toda la abogacía, sino solo aquellas áreas donde el trabajo jurídico funciona como producción documental estructurada.

  • Pensar en voz alta | De la página en blanco a la página en negro

    Durante mucho tiempo, escribir —pensar— empezaba siempre igual: con una página en blanco.

    Ese momento inicial no era solo una dificultad técnica. Era parte del proceso. Obligaba a ordenar ideas, a tomar decisiones, a asumir la incertidumbre de no saber exactamente qué decir ni cómo decirlo.

    La inteligencia artificial altera ese punto de partida. Ya no empezamos desde el vacío, sino desde la abundancia. Basta una instrucción mínima para obtener un texto completo, coherente, bien estructurado y, en apariencia, suficiente.

    Pero ese desplazamiento no elimina el problema. Lo transforma. Mariana Ferrarelli lo ha formulado con precisión al hablar de la “página en negro”. No se trata de la ausencia de contenido, sino de su exceso. No de la dificultad para empezar, sino de la dificultad para discriminar, seleccionar y dar sentido.

    Antes, la carga cognitiva se concentraba en la producción. Había que construir el texto. Ahora, se desplaza hacia la evaluación. Hay que decidir qué hacer con un texto ya producido. Y esa tarea no es necesariamente más sencilla.

    El problema es que el texto generado por IA no suele ser claramente incorrecto. Es verosímil. Funciona. Tiene forma de respuesta válida. Y precisamente por eso exige más criterio, no menos. En este nuevo escenario, el riesgo no es el error evidente, sino la aceptación rápida de lo plausible.

    La “página en negro” introduce así una forma distinta de saturación. No es solo que haya mucho contenido. Es que ese contenido compite por relevancia sin ofrecer jerarquías claras. Todo parece razonable, todo parece encajar. Y, sin embargo, no todo tiene el mismo valor.

    Esto tiene consecuencias directas en cómo aprendemos y cómo trabajamos. Si parte del aprendizaje consiste en atravesar la dificultad de organizar ideas, de seleccionar información y de construir un argumento, la externalización de ese proceso hacia la IA no es neutra. Reduce la fricción cognitiva. Y con ello, puede debilitar la formación del criterio. No porque deje de ser necesario pensar, sino porque cambia cuándo y cómo se piensa.

    La tentación es clara: si el resultado ya está ahí, ¿para qué recorrer el proceso? Pero es precisamente ese proceso el que construye la capacidad de distinguir entre lo accesorio y lo esencial, entre lo correcto y lo significativo, entre lo suficiente y lo valioso.

    Por eso, el problema de fondo no es la herramienta. Es la forma en que la incorporamos. La “página en negro” no es un fallo de la inteligencia artificial. Es una señal de que hemos cambiado el lugar donde se sitúa la exigencia intelectual. Ya no está en producir, sino en decidir. Y esa decisión —qué aceptar, qué descartar, qué reformular— no puede automatizarse sin coste.

    Pensar hoy exige, quizá más que antes, resistir la comodidad de lo ya escrito.

    En este contexto, recomiendo la lectura de Magro, C. (2026, marzo 27). 6 paradojas de la IA. El texto propone una lectura crítica de la incorporación de la inteligencia artificial en educación, situándola no como una ruptura radical, sino como una reiteración de patrones históricos propios de la tecnología educativa. Se denuncia una adopción acrítica de marcos discursivos promovidos por las grandes empresas tecnológicas, que reproducen promesas recurrentes de eficiencia, automatización y democratización del conocimiento. En este sentido, el autor identifica una “amnesia” estructural del sistema educativo, que tiende a olvidar experiencias previas de integración tecnológica sin reflexión suficiente. En conjunto, el texto no cuestiona la utilidad de la IA, sino el modo en que se está integrando, destacando la necesidad de una mirada crítica que atienda a sus efectos estructurales sobre el aprendizaje, el conocimiento y las prácticas educativas.

  • Apuntes | Inteligencia artificial: dos modelos de gobernanza en tensión

    En marzo de 2026, la Casa Blanca ha hecho público un documento de recomendaciones legislativas que, aunque todavía poco conocido, resulta especialmente relevante para entender hacia dónde puede orientarse la política jurídica de la inteligencia artificial en Estados Unidos. El texto, titulado National Policy Framework for Artificial Intelligence: Legislative Recommendations, no es una norma ni…

  • Apuntes| IA y reconfiguración estructural del trabajo

    El análisis del impacto de la inteligencia artificial en la empresa, a partir de la reflexión de Pep Martorell, desplaza el foco desde la destrucción de empleo hacia la transformación interna del trabajo. La IA no actúa principalmente como sustituto directo del trabajador, sino como un elemento que reconfigura tareas, procesos y roles dentro de las organizaciones.

    El texto subraya que el cambio es estructural: los puestos pueden mantenerse formalmente, pero su contenido se transforma, pasando de funciones ejecutivas a tareas de supervisión, validación o interacción con sistemas automatizados. Esto implica una redefinición de la arquitectura del trabajo, donde la unidad relevante deja de ser el puesto estable y pasa a ser el conjunto dinámico de tareas que lo componen.

    Desde esta perspectiva, el impacto de la IA depende menos de la tecnología en sí y más de su integración en los procesos organizativos. La cuestión central no es cuántos empleos se crean o desaparecen, sino cómo se reorganiza el trabajo y qué relación se establece entre las personas y las infraestructuras digitales.

    Clave: la IA transforma el trabajo desde dentro, reconfigurando tareas y procesos más que sustituyendo directamente empleo.