Barcelona puede ser un gran laboratorio para repensar la función pública. No solo porque concentra retos globales —sostenibilidad, desigualdad, transformación digital—, sino porque permite observar cómo estos desafíos tensionan los marcos tradicionales de gestión. El artículo de ESADEpublic recuerda que la ciudad es lo bastante compleja como para poner a prueba nuevas formas de administrar y de gobernar. Y eso incluye repensar el papel de quienes trabajan en el sector público.
Barcelona puede ser un gran laboratorio para repensar la función pública. No solo porque concentra retos globales —sostenibilidad, desigualdad, transformación digital—, sino porque permite observar cómo estos desafíos…
